Audi RS5: precisión cirujana, eficacia total

Audi RS5: precisión cirujana, eficacia total
Audi RS5: precisión cirujana, eficacia total
La versatilidad es la mejor de las cualidades de este coupé deportivo. Con una estética aristocrática capaz de llevarte a cualquier reunión de negocios, en su interior esconde un verdadero pura sangre que permite circular a ritmos endiablados con pasmosa facilidad.
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Una vez comprobado que este nuevo súper deportivo de Audi tiene todas las aptitudes necesarias para convertirse en digno heredero del Audi Quattro de hace 30 años, he llegado la hora de ponerse tras el volante y ver que es capaz de transmitirnos. Sentado en los envolventes asientos de competición que incorpora la unidad de pruebas me siento recogido como un guante y la calidad extrema es la nota dominante de un habitáculo que peca de excesivo parecido con sus hermanos de gama, con lo que queda todo dicho al respecto del mismo, y cumple con lo que se espera de un coche cuyo precio parte en los 89.500 euros.

Apretar el botón de arranque, de tacto sólido y masculino, supone dar vida al fenomenal bloque V8 atmosférico que llevamos alojado en el vano motor, un motor del que no podemos obviar cifras como son sus 8.250rpm de régimen máximo, sus 216 kilos de peso o sus 108,9 CV/l y 3,83 kg/CV (el admirado BMW M3 tiene 105,3 CV/l y 3,86 kg/CV), lo que convierte a este Audi en un verdadero deportivo capaz de devorar tramos de cualquier tipo de carretera a ritmos inasequibles para muchos de sus rivales.

La superioridad en el desempeño deportivo del nuevo Audi RS5 hay que buscarla en la última generación de su sistema de tracción quattro, que adopta un diferencial central de corona (distinto al habitual torsen de la marca) para la distribución de par entre ambos ejes. En condiciones normales un 60% de la tracción va al eje trasero y el 40% restante al delantero para potenciar el carácter deportivo típico de los vehículos a propulsión, pero puede llegar a ofrecer hasta un reparto máximo del par de 70% al eje delantero o de 85% al trasero.


Si a esta virguería de la tecnología unimos el reparto selectivo de par, capaz de racionar la fuerza a cada rueda independientemente a través de los sensores del ESP y de los frenos, entenderemos el fenomenal comportamiento de este Audi RS5, que a diferencia de sus predecesores carece de subviraje y permite incluso impensables cruzadas traseras. Sin embargo sorprende que el diferencial trasero autoblocante sea opcional en un coche de su precio y condición.

Precisión de cirujano, eficacia máxima

Las suspensiones del Audi RS5 son 1cm más bajas que las del S5, con quien comparte la parte ciclo, y si de lo que se trata es de conseguir trazadas con cero inclinación por parte de la carrocería se debe optar por la suspensión Magnetic Ride Control que monta el RS6. A base de interconectar los amortiguadores hidráulicamente y de manera diagonal, ante transferencias radicales de pesos el comportamiento es soberbio, con lo que este coupé se inscribe en los virajes más cerrados como si de un compacto juguetón se tratara.

La unidad de pruebas de nuestro Audi RS5 iba equipada con el complemento ideal para los amantes del circuito, la opción de los discos carbocerámicos. Infatigables y perfectamente dosificables con sus 380 mm de diámetro, estos discos no me parecieron recios o poco refinados al usarlos en frío, así que la mayor pega para el común de los mortales será su desmesurado precio (rondan los 9.000€), difícil de justificar a pesar de su mayor duración.


Como contrapartida a este fenomenal desempeño los profesionales del sector han criticado al Audi RS5 por su falta de carácter al límite, pues en las innegables comparativas con el rival a batir, el mencionado BMW M3, se tilda al Audi de ser más aburrido y menos pasional.

Lo podemos comparar también con el Mercedes C63 AMG, y en cualquier condición el Audi resultará más rápido que ellos para la mayoría de los conductores, así que a nuestro parecer esa falta de sensaciones que se le atribuye es algo que los conductores de a pie no podrán echarle en cara por la facilidad que pone a su servicio, sin mencionar el hecho de que el potencial del RS5, y de cualquiera de los otros dos rivales, es superior a lo que cualquier carretera de nuestra red nacional puede asumir.


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