La automoción sufrirá carencia de semiconductores hasta 2023

La automoción sufrirá carencia de semiconductores hasta 2023
La automoción sufrirá carencia de semiconductores hasta 2023
Europa ya ha advertido a la industria del motor de que faltarán microchips hasta 2023, ya que las inversiones necesarias para paliar su escasez no darán frutos hasta pasados 18 meses.

Según el comisario europeo del Mercado Interior, Thierry Breton, para resolver los problemas de escasez de microchips que la industria padece son las empresas las que tienen que invertir, y de hecho ya lo están haciendo, pero el problema es que eso tardará meses en dar resultados, siendo las estimaciones en año y medio para normalizar la situación. Mientras tanto, todos los fabricantes han tenido que parar la actividad en sus fábricas, y ninguna de nuestro país se libra de ello.

Actualmente en la Unión Europea se fabrican en torno al 10% de los semiconductores del mundo, y los que están causando problemas de aprovisionamiento –la producción mundial de coches se verá reducida en un 10% este año respecto a lo programado por esa razón– son en general productos con una tecnología relativamente simple, pero las inversiones que hay que hacer para fabricarlos no tanto.

Además, en un futuro nada lejano, con el aumento de las ventas de los vehículos eléctricos y de hidrógeno y los nuevos desarrollos tecnológicos, harán falta muchos más semiconductores y más complejos, así que urge que nos pongamos las pilas. La Comisión Europea ha constituido una alianza que reúne a todos los actores del sector, como fabricantes o institutos de investigación, para definir los objetivos en términos de nuevos centros de producción en nuestro territorio.

La consultora IHS prevé que se dejarán de producir entre 6,3 y 7,1 millones de vehículos en todo el mundo este año. La consultora AlixPartners calcula un impacto para el sector de 90.000 millones de euros. Por su parte, la Asociación Europea de Componentes de Automóviles (Clepa) estima que la escasez de chips ha retrasado ya la fabricación de 500.000 coches solo en el Viejo Continente.

Los efectos en nuestra industria más importante, somos el segundo productor de Europa y octavo del mundo, son que la fabricación de vehículos registró en el primer semestre del año un retroceso del 21,6% en comparación con el mismo periodo de 2019, es decir, 300.000 coches menos, situándose en 1,2 millones de unidades. De esa cantidad, más del 40% es achacable a la crisis de los semiconductores. Y las ventas bajan en consonancia, con unas matriculaciones que van a ser este año un tercio menores que las equivalentes en 2019.

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