BMW Serie 5 Touring 2010, comunión con la carretera

BMW Serie 5 Touring 2010, comunión con la carretera
BMW Serie 5 Touring 2010, comunión con la carretera
Si por algo se caracteriza la sexta generación de la berlina media más deportiva del mercado, el BMW Serie 5 F10, es porque entre sus atributos promete seguir proporcionando dosis ingentes de placer a quien se siente al volante, ya que su tacto deportivo y su dinamismo van a seguir intactos a pesar de la avalancha tecnológica que incorpora.
En los mercados europeos desde marzo y tras más de 5 millones de unidades vendidas desde que hizo aparición allá por 1972, su apuesta por la innovación con dispositivos tecnológicos de vanguardia y unos motores que mejoran en prestaciones mientras disminuyen el consumo, vuelve a sorprender una vez más. El respaldo de este arsenal de sensaciones y electrónica al servicio del conductor, viene dado por el hecho de que muchos de los componentes de los que hace gala proceden de su hermano mayor del segmento de representación, ni más ni menos que el elogiado BMW serie 7.
A primera vista llama la atención su nuevo tamaño, en el que se aprecia perfectamente que es más largo (4,89m), más ancho (1,86m) y más bajo (1,46m) que la serie a la que sustituye, lo que junto con un 55% más de rigidez estructural gracias al uso de aluminio en abundancia, ahonda en su comportamiento dinámico, que ya era el más deportivo de la categoría. Esto le aporta también una mayor habitabilidad interior gracias a sus casi 3 metros de distancia entre ejes, especialmente práctico en esta versión familiar. Estéticamente, a pesar del indudable continuismo del que el nuevo modelo hace gala, se puede apreciar que las tendencias estilísticas de la casa vistas en la renovada versión del Z4 o en el rompedor BMW Serie 5 GT tienen cabida en esta atractiva berlina.
Así ocurre con el frontal, donde las branquias con forma de riñón bien marcadas y alargadas o las nervaduras del capó nos recuerdan al pequeño descapotable, mientras que la línea descendente del techo y el pilar C, que lateralmente le da ese aire de cupé tan de moda, junto con una trasera más recogida y redondeada, tienen sin duda influencias del novedoso concepto que supone el GT. No se trata de una estética revolucionaria, pero el buen envejecimiento que han tenido todos los modelos que le preceden avalan el movimiento conservador. Está claro que la Serie 5 no es un modelo más para BMW, las más de 280.000 unidades vendidas de la anterior generación en los cinco años que ha estado a la venta lo avalan.
Fue en el año 1991 cuando se ofreció la posibilidad de elegir la carrocería familiar por primera vez, una versión bautizada como Touring en 1988, estrenando una variante de la Serie 3. Estamos, por tanto, ante la cuarta generación de esta carrocería Touring apoyada en la Serie 5, y en la actualidad representa en Alemania el cincuenta por ciento de las ventas. Para este nuevo Touring se han desarrollado algunos elementos técnicos específicos a pesar de lamultitud de novedades que estrena la serie 5, como el eje trasero neumático de altura constante, de enorme efectividad en este tipo de vehículos susceptibles de viajar con enormes fluctuaciones de carga. La banqueta trasera puede abatirse hacia delante en tres sectores en lugar de los habituales dos, lo que da aún más practicidad.

Mecánicas para todos los gustos
La familia de motores que dan vida a la nueva berlina de BMW se compone de una gama de 7 bloques motrices, cuatro de gasolina y tres diesel, que se completará en un futuro con la joya de la corona, el admirado BMW M5. Movidos por gasolina están el 550i (407 CV), 535i (306 CV), 528i (258 CV) y 523i (204 CV). Si hablamos de gasóleo tenemos el 530d (245 CV), 525d (204 CV) y el 520d (184 CV). El más potente de todos es un bloque V8 con doble turbocompresor, configuración que luego tomará la versión deportiva M, que abandona el glorioso V10 por temas ecológicos.
Para el modelo Touring sólo dos gasolina y dos diesel intermedios están disponibles. El escalón de acceso a la gama diesel, el 520d, es un 4 cilindros equipado con los últimos avances en materia de reducción de consumo y emisiones, que de serie lleva el sistema ´start&stop´. Un dato lo dice todo, emite menos CO2 que un Fiat Panda 1.2 gracias a sus 132g/Km, es decir por poco se libra del impuesto de matriculación, y sus prestaciones y comportamiento sorprenden por agrado de uso y freugalidad.
El grueso de mecánicas es por tanto del tipo seis cilindros en línea que tantos éxitos ha reportado a la marca bávara, siendo el 535i el más representativo por su doble turbo y una relación prestaciones-consumo envidiable, un bloque que ha obtenido el premio a mejor motor del año en 2009. La tracción como no podía ser de otra forma en BMW es a las ruedas traseras, es decir bajo el clásico esquema de motor delantero con propulsión que favorece el comportamiento deportivo. Ello no impide que más adelante se incorporen variantes con tracción total, que tomarán el apellido X.
Respecto al cambio de marchas la caja manual de seis relaciones es de serie todos los modelos a excepción del 550i, que incorpora la automática de ocho velocidades estrenada por el Serie 7 y que es opcional para el resto de gama. El espíritu ´EfficientDinamics´ sí está presente en todos ellos, con indicador de cambio de marcha recomendado e información de la frenada regenerativa por pantalla.
Una vez acomodados en el interior, las reminiscencias a la gran berlina de representación de la casa, el Serie 7, vuelven a hacer acto de presencia, aunque la ergonomía en esta ocasión ha primado las sensaciones de conducción dinámica sobre las de confort puro de aquella. El aire al Serie 5 GT también es palpable, y a ello contribuye la mayor amplitud del habitáculo y la pantalla multifunción, que ahora adquiere la denominación ´black-panel´. El conjunto sigue siendo sobrio, muy en la línea de elegancia seductora de la que siempre han hecho gala los modelos de la hélice, y la calidad de los materiales es de verdadero nivel Premium.

Tecnología al servicio del conductor
Ya en marcha el conjunto de medidas electrónicas a disposición del conductor hacen de la experiencia de conducir el BMW Serie 5 un puzzle  en el que poder elegir las piezas que mejor encajan en cada momento. El DDC, o Control Dinámico de la Conducción, es aquí la estrella, pues con sus cuatro modos de funcionamiento (Normal, Confort, Sport o Sport+) permite jugar con el grado de asistencia de la dirección, la respuesta del acelerador, el grado de intrusismo del control de estabilidad, la velocidad del cambio si montamos la caja automática, o la dureza de los amortiguadores si son regulables.
La lista de opciones del BMW Serie 5 es tan amplia como queramos imaginar, e incluye desde asistente automático de aparcamiento (´Parkassistant´) o visión perimetral (´Surroundview´) a base de una serie de cámaras alrededor del vehículo, hasta visión nocturna con reconocimiento de peatones, lectura de señales de velocidad, iluminación adaptativa o alerta por cambio involuntario de carril. 

En el plano dinámico, un valor de referencia para los ´bemeuvistas´, hay que destacar la posibilidad de incorporar barras estabilizadoras activas en ambos ejes que limitan el balanceo de la carrocería al máximo, pero sin duda alguna lo más novedoso y llamativo es el sistema de dirección activa a las 4 ruedas, que permite que éstas giren para facilitar maniobras y mejorar la estabilidad en conducción al ataque. Con la incorporación de unos motores eléctricos, hasta 60 Km/h se mueven al contrario que las delanteras, y  a partir de esa velocidad, giran en el mismo sentido. Este sistema promete sensaciones únicas. 

El precio inicial del nuevo BMW Serie 5 parte de los 41.000€, una subida acorde con la nueva equipación que incorpora, ya que se trata sin duda del serie 5 más cargado de tecnología de la historia. Para la versión familiar (Touring) esta factura se incrementa en 2.000 euros.

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