Caterham Seven Supersport, la eficacia de la sencillez

Caterham Seven Supersport, la eficacia de la sencillez
Caterham Seven Supersport, la eficacia de la sencillez
Caterham, el fabricante inglés de algunos de los coches más divertidos del mercado, presenta una nueva versión básica de su modelo Seven, el Supersport. A base de utilizar piezas del radical R500 ha creado una máquina eficaz y muy pasional.
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El nuevo Caterham Seven Supersport es la versión de acceso a la gama Seven y aunque estéticamente las diferencias con el resto de la familia de los pequeños deportivos diseñados por Colin Chapman se limita a los colores de sus paneles de carrocería y al diseño de las llantas, el resultado de utilizar toda la sabiduría obtenida en el campeonato monomarca “Caterham Supersport”  es altamente satisfactorio.

Tras homologar para la circulación legal el modelo con el que infinidad de británicos corre en los circuitos ingleses, los ingenieros de Caterham han puesto en los concesionarios un juguete altamente eficaz y divertido a un precio asequible para todos los bolsillos a base de utilizar elementos altamente probados, amortizados y fiables.

Este es el caso de su motor 1.6 de origen Ford que con los retoques de Caterham desarrolla 140CV. Esta modesta potencia unida a sus apenas 520 kilogramos de peso le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 4.9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 193 Km/h, un dato nada sorprendente este último ya que ésta coartada por su nula aerodinámica y los cortísimos desarrollos de su cambio.


Esta versión legal del Caterham Supersport se vale de las suspensiones de competición que lleva su hermano de carreras, y monta unas nuevas llantas de 13 pulgadas (la misma medida que llevan los coches de Fórmula1) calzadas con neumáticos Avon tipo slick. Además monta un volante de inercia ligero, un diferencial autoblocante y estabilizadoras sobredimensionadas, así que su comportamiento promete emociones fuertes.

Los asientos son de material compuesto para ahorrar peso e incorpora cinturones de cuatro puntos y un pequeño deriva brisas, piezas todas heredadas del radical Caterham R500. El precio de este juguete de transmitir sensaciones es de  unos 26.000 euros, una factura que se puede reducir hasta los 22.500 euros si nos vemos capaces de montarlo nosotros mismos como si de un mueble de IKEA se tratara.

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