Como conducir tras la nevada del siglo en Madrid

Como conducir tras la nevada del siglo en Madrid
Como conducir tras la nevada del siglo en Madrid
Conducir en las condiciones actuales de las carreteras madrileñas tras el paso de Filomena es poco recomendable, pero si no queda remedio, lo más seguro es seguir estas recomendaciones.

Dando por hecho que tu coche no estará equipado con neumáticos de invierno, que sería la solución más efectiva para circular por Madrid tras el paso de la tormenta Filomena pero cuyo uso en España apenas llega al 3%, y que tampoco habrás tenido la suficiente información para instalar unas ruedas todo tiempo (suman otro 6%) como los Michelin Crossclimate, unos neumáticos de verano con homologación invernal (que por tanto muestran la montaña con los 3 copos de nieve en sus flancos) y que son capaces de ofrecer las mejores condiciones de seguridad cuando la temperatura baja de 7 grados, te vamos a dejar unos consejos de conducción para los próximos días.

Si vas a ponerte en carretera, extrema todas las precauciones. El temporal estará activo, prácticamente en toda España, hasta el próximo domingo 10 de enero así que debes ser muy prudente, las condiciones meteorológicas adversas pueden jugarte una mala pasada. Antes de ponerte en carretera e iniciar el viaje, consultar en qué estado se encuentran las carreteras, te será de gran ayuda. En la web de la DGT encontrarás toda la información que necesitas y en qué carreteras será necesario el uso de cadenas. Debes recordar que las cadenas tienes que ponerlas fuera de la calzada y en las ruedas motrices. Además, debes limpiar la nieve del parabrisas, faros y guardabarros, la dirección del vehículo puede verse afectada por ella.

Conducir en nieve

Marchas largas y despacio

Respetar los límites de velocidad en carretera es responsabilidad de todos y reducir la velocidad a la hora de conducir con nieve o hielo en Madrid es lo más sensato. Ante cualquier posible riesgo o contratiempo, nuestra capacidad de respuesta será mayor. A una velocidad más baja, los riesgos se minimizan considerablemente. Además de reducir la velocidad mientras conducimos con nieve o hielo, usar lo menos posible el cambio de marchas es vital.

Lo aconsejable es conducir siempre con la marcha más larga, es decir, mejor usar la 5ª que la 4ª y la 4ª mejor que la 3ª. De esta forma no perderás adherencia ante la lluvia, nieve o hielo. Si estás bajando un puerto de montaña, deberás colocar una marcha más corta, esto permitirá que el motor retenga el coche. Si por el contrario, toca subir pendientes, deberás utilizar la marcha más larga posible. Así no patinarás. Otro consejo, a la hora de arrancar, siempre que sea posible, hazlo en 2ª.

Más distancia de seguridad

Conducir con nieve, hielo, lluvia o niebla aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. Ante esta realidad, mantener la distancia de seguridad es lo más sensato. Mantener la distancia de seguridad garantizará que tu reacción ante cualquier imprevisto o situación de peligro sea la más segura. Si tienes que frenar mientras conduces con nieve, hielo, lluvia o niebla, el coche necesitará más espacio para hacerlo, no olvides que el asfalto está resbaladizo. Lo de adelantar, desaconsejado en estos casos, los cambios de velocidad y los giros bruscos lo único que pueden provocar es que tus neumáticos pierdan agarre.

Coches nieve

Frena progresivamente

Conducir con nieve estos días en Madrid requiere atención y prudencia, y frenar en estas condiciones nos obliga a usar el freno motor para detener el vehículo. A la hora de pisar el pedal de freno, hazlo siempre de forma delicada. Si lo haces de manera brusca, las ruedas pueden llegar a bloquearse y patinar sobre el asfalto. Tienes que ser consciente de que las pastillas de freno al estar húmedas suelen perder eficacia. Si reduces la velocidad con las ruedas giradas, la probabilidad de perder el control aumentará. Hazlo siempre con las ruedas rectas. Si derrapas, tranquilidad, no intentes corregir la trayectoria de forma impulsiva. Levantar el pie del acelerador, manteniendo la trayectoria y corrigiéndola con suaves movimientos de volante es lo más recomendable.

Los volantazos y cambios bruscos de dirección no son nunca una buena respuesta. Si conduces de esta forma lo único que estarás provocando será la pérdida del control del vehículo. En estas situaciones, el control es lo importante. El coche se comportará mejor siempre y cuando no hagamos movimientos bruscos y rápidos. Aprovecha las rodadas de otros vehículos y con marchas largas para que las ruedas patinen lo menos posible. En las curvas, no gires excesivamente el volante, de lo contrario podrás sufrir un subviraje, es decir, las ruedas delanteras comenzarán a derrapar al perder adherencia. No olvides que a la hora de iniciar la marcha no debes acelerar, suelta el pie del embrague de forma suave.

Combustible, batería y luces encendidas

Independientemente de que sea de día o de noche, circula siempre con las luces encendidas si es que tu coche no lleva luces de día. Debes tener en cuenta que la visibilidad suele disminuir en invierno. Es muy importante que veas bien al volante, cierto, pero también lo es que los demás te vean a ti. De ahí la importancia de llevar siempre las luces encendidas. Algo que no debes olvidar nunca es llevar el móvil cargado y el depósito lleno. Nunca se sabe qué puede ocurrir en carretera.

Carretera invierno

Llevar ropa de abrigo y alimentos por si la situación se complica de más, es una decisión de lo más acertada. La temperatura en el interior de tu vehículo también es importante. Fijarla en más de 21º puede ser contraproducente. Más calor empañará los cristales y podría provocarte somnolencia. Manténte despierto y con los cinco sentidos activos. Puede que la nieve te pille conduciendo y no estés preparado correctamente para ello, si es así, lo mejor será que abandones la circulación en busca de un lugar seguro donde quedarte hasta que esta termine. No corras riesgos innecesarios.

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