Honda VFR 2010 DCT, revolución automática

Honda VFR 2010 DCT, revolución automática
Honda VFR 2010 DCT, revolución automática
Con más de 170 CV y un cambio automático que es primicia entre las de su especie, la nueva sport turismo de Honda representa el mejor escaparate tecnológico de lo que es capaz de hacer la casa japonesa.
2010 es un año complicado para cualquier novedad en el mundo de las dos ruedas, fuertemente afectado por la crisis, sin embargo Honda no ha querido que sea un ejercicio en blanco y con la nueva generación de la mítica VFR, más exclusiva que nunca, ha dado un golpe en la mesa. 

Un potente bloque V4 y un revolucionario cambio automático conciertan una moto tan impactante como en su día lo fue la adopción de la admisión variable VTEC de la primera generación VFR. Existen otras motos automáticas en el mercado, pero ninguna incorpora una caja de cambios de las de siempre, y todas recurren a automatismos menos elaborados.
Manteniendo todo el potencial de la versión estándar, la nueva transmisión de doble embrague (DCT) que incorpora permite que el pilotaje de la Honda VFR se adapte en cada momento al piloto con tres tipos de funcionamiento del cambio: automático para bajos consumos, donde las transiciones son lo más suaves y relajadas posible; automático pero con carácter deportivo, que se vale de la posición del acelerador y la electrónica para aprovechar todo el potencial de la VFR; y secuencial, que se acciona entonces cómodamente por dos interruptores situados en la piña de la mano izquierda.
Exteriormente la VFR DCT es prácticamente idéntica al modelo estándar, y mantiene el fenomenal motor que tantos éxitos ha dado a este modelo, en esta ocasión con 173CV. El reto de Honda ha estado en contener el tamaño y el peso de una caja de cambios de doble embrague, como las que ya proliferan en el mundo del automóvil, para adaptarla a una moto. 

El resultado es un cambio suave pero enérgico que permite tener dos motos en una, un avance tecnológico que apenas supone 10 Kg de sobrepeso y aporta innegables ventajas a la conducción que cualquier conductor medio sabrá apreciar.

Dulce pero con carácter
El comportamiento de la Honda VFR debe seguir siendo por tanto tan noble y versátil como la versión de cambio normal, y la fenomenal ergonomía que caracteriza a este modelo a la hora de enfrentarse a grandes travesías se mantiene intacta, lo que supone que el modelo DCT es un conjunto más completo que su hermana de gama la F.
Además, debido a que siempre lleva dos marchas engranadas, pues tiene un embrague para las pares y otro para las impares, la operación de cambio se realiza en milisegundos, mejorando las prestaciones, reduciendo el consumo y sin tirones entre marcha y marcha y aportando una comodidad de marcha al conductor digna del más relajado de los scooters.
La función de este nuevo cambio de doble embrague automático es dotar a la Honda VFR de mayor seguridad y comodidad. Es más seguro permitiendo que el piloto se centre en la trazada y la frenada a la hora de recorrer su tramo de curvas favorito, y resulta más cómodo dejando en el olvido la farragosa maniobra de cambiar de marcha en pleno atasco ciudadano.

Tenemos la posibilidad por tanto de conducir algo así como un cómodo mega-scooter para el día a día y una verdadera deportiva con cambio manual secuencial para sentirnos verdaderos pilotos en la misma montura, y todo por un sobreprecio de 1.500 euros sobre el modelo base, ¿se puede pedir más?

Comparte esta noticia

COMENTARIOS