Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un apellido de raza

Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un apellido de raza
Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un apellido de raza
Con una motorización de gasóleo y un comportamiento que hace honor a las siglas que lleva en el maletero el pequeño utilitario de Opel saca las garras para convertirse en una opción económica y agresiva.
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Hay siglas que sólo con nombrarlas despiertan algo  entre los conductores y en la década de los 80 las de GSi en un Opel eran sinónimo de raza, de dinamismo puro y económico que se conseguía a base de coches livianos y pasionales que gracias a un rabioso motor y a pesos por debajo de la tonelada eran capaces de transmitir sensaciones muy racing a sus dueños.
La primera versión del Corsa GSi montaba un bloque 1.6 de 109CV y el siguiente modelo de GSi adoptó un motor 1.8 de 125 CV. Hoy en día la relevancia de la familia GSi como estandarte deportivo de Opel ha cedido terreno ante la aparición de la saga OPC,  la máxima expresión de los coches de Russelheim. Es por ello que el Corsa GSi de la actual generación ofrece dos posibles motorizaciones, y una de ellas es el 1.7 CDTI 130 CV de gasóleo que hemos probado. El otro motor del GSi es un 1.6 turbo de gasolina y 150CV de potencia.
Este motor diesel lleva ya tiempo prestando servicio en Opel, pues es un cuatro cilindros transversal de hierro fabricado por Isuzu para General Motors desde los años 80. Aquí eroga 131CV a 4.000rpm y tiene un consistente par motor de 300Nm gracias al uso de un turbocompresor de geometría variable. Incorpora filtro de partículas, lo que le permite firmar unos consumos medios de 4,5 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 118 g/km, algo en lo que la caja de cambios manual de seis relaciones y su desarrollo en sexta de 55 km/h por cada 1.000 rpm ayuda a conseguir.

Una imagen deportiva
Lanzado en 2006, el diseño del Corsa se mantiene bastante fresco estéticamente, pero esta versión GSi no puede evitar cierto aire “macarrilla” que no será del agrado de todo el público. La unidad de pruebas es un modelo 2010, y las grandes ópticas y su dinámica calandra se van a quedar obsoletas con la aparición del nuevo modelo en breve. La vista lateral no cambia tanto, y su peculiar y voluminoso pilar C seguirá marcando la estética tan peculiar con forma de flecha. 

El Opel Corsa GSi sólo está disponible en versión tres puertas, lo que hace que se mantenga fiel a un concepto de deportividad pura que también se refleja en los cristales tintados, el spoiler del portón del maletero y el tubo de escape ovalado, principales señas de identidad de este utilitario deportivo para que no sea confundido con cualquiera de sus hermanos de gama.
Al abrir la puerta nos encontramos un interior con marcada personalidad, con unos llamativos y bonitos cinturones de seguridad de color rojo, un volante forrado en cuero con parte inferior de nuevo en color rojo y con los asientos con los flancos rojos, todo a juego con el rojo de la chapa de esta unidad de prensa. El Opel Corsa tiene una posición de conducción relativamente alta, y eso no ha cambiado en esta versión aunque los asientos sean regulables en altura. Las plazas delanteras son sin embargo amplias y cómodas, más de lo esperado para un utilitario de 4 metros.
Practicidad y espacio
Dos personas viajarán cómodas atrás, aunque los asientos tienen poco apoyo lateral, pero lo que destaca del Corsa, también del GSi, es su maletero, pues con 285 litros de regulares formas, el piso FlexFloor le otorga un plus de enorme polivalencia. Gracias a una bandeja extraíble que se puede enrasar con la boca de carga y con la superficie de los asientos traseros una vez abatidos, se consigue un espacio de carga virtualmente plano de 1.100 litros de capacidad en un pequeño utilitario. Bajo el maletero hay además hueco suficiente para una rueda de repuesto, pero como el Corsa lleva un kit anti-pinchazos tenemos  50 litros adicionales.
El volante multifunción de cuero es regulable tanto en altura como en profundidad, pero el asiento carece de regulación lumbar. Con todo encontrar una buena postura a los mandos del Opel Corsa GSi es tarea simple. El pedalier es de plástico con una imitación convincente del aluminio, y la separación entre los pedales es suficiente para que los pies no se estorben, aunque el reposapiés no tiene ningún tipo de protección y queda demasiado blando.



El salpicadero recurre al uso de un elástico bastante decente al tacto, pero plásticos duros abundan en el resto del habitáculo como es normal. Los materiales empleados aparentan sin embargo ser duraderos, aunque tanto las calidades como el ajuste de las piezas son mejorables. La instrumentación es algo parca e igual a la de cualquier otro Corsa CDTI, así que se echa en falta personalización de esta versión GSi, y la sencillez del cuadro hace que echemos en falta nada más empezar la aguja de temperatura del agua, un dato relevante en un deportivo. 

Continuará...

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