Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un deportivo polivalente

Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un deportivo polivalente
Opel Corsa GSI 1.7 CDTi, un deportivo polivalente
Válido tanto como coche para ir a trabajar, vehículo para viajar a cualquier destino y juguete para conseguir mucha diversión a sus mandos en tramos de curvas, el Opel Corsa GSi se muestra muy completo y capaz de satisfacer todas las necesidades de su conductor.
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Tras ver la configuración general del Opel Corsa GSi nos metemos en harina para ver cómo va. El bastidor de este pequeño deportivo es monocasco, con suspensión delantera independiente de tipo McPherson y un eje trasero que, para no disparar los costes, opta por un esquema de brazo tirado con eje de torsión. Las estabilizadoras son más anchas en el modelo 2010 y la batalla y el ancho de vías del GSi es idéntico al de los demás Corsa, mientras que en la báscula arroja 1.300kg, lo que no se puede considerar poco para su tamaño. 

Al arrancar el motor tiene un sonido claramente diesel, y las vibraciones se dejan sentir con claridad en el habitaculo. Durante los primeros compases el Corsa GSi se muestra como un buen animal de ciudad, y no resulta nada tosco en el tráfico denso. El firme tarado de la suspensión y los neumáticos de perfil bajo en llanta de 17 no le restan mucho confort, y callejear a sus mandos no supone ninguna tortura. Y eso que la dirección asistida del Opel Corsa GSi es eléctrica y resulta algo dura en las maniobras de aparcamiento, aunque una vez en marcha se muestra muy adecuada a su personalidad.

En estas circunstancias urbanas los años que lleva a sus espaldas el motor que anima al Corsa GSi se dejan sentir a la hora de conseguir consumos ajustados, pues la ausencia de ningún tipo de dispositivo micro-hibrido tipo Start&Stop y la elevada cilindrada del motor junto con su considerable potencia hacen que la media se sitúe en torno a los 8 litros, muy alejada de los 5.6 l/100km homologados. Los 45 litros de gasóleo que caben en su depósito dan una autonomía teórica de 500Km en estas circunstancias.



Meter al último GSi de Opel en autopista es como callejear con una limusina pero es destacable el aplomo del pequeño Corsita,  ya que su larga batalla junto con las llantas de 17 y los neumáticos de medida 215 unidos a una suspensión firme evitan los extraños  y los balanceos de la carrocería. El confort de marcha es considerable, los baches se filtran bien y sólo en las juntas de dilatación más marcadas habrá algún rebote. El habitáculo no tiene sin embargo  un aislamiento acústico demasiado bueno, filtrándose sobre todo el ruido de rodadura de los neumáticos, así que el cansancio aflorará con facilidad.

El largo desarrollo comentado de la caja de cambios del Corsa GSi hace que el motor vaya muy desahogado en estas vías rápidas, y a 120 km/h de marcador la aguja del cuentarrevoluciones apenas supera las 2.000 rpm. El control de crucero opcional será por tanto el mejor aliado para este tipo de tramos para no desesperarnos, y con mesura en el acelerador se consigue bajar el consumo por debajo de los 7 litros a los cien, cifra todavía muy lejos de los 3,8 l/100km que homologa en ciclo extraurbano.

Curvas y más curvas

Pero ya es hora de meternos en carreteras nacionales, donde sale a relucir el mejor comportamiento GSi que llevamos pegado a la chapa trasera. Este Corsa pide curvas, carreteras de montaña y tramos revirados. El motor se muestra en plena forma en todo momento, empuja con fuerza desde las 1.500rpm y permite adelantamientos seguros gracias a la buena capacidad de aceleración que otorga su generoso par motor y el escasísimo retardo del turbocompresor.

En carreteras de curvas la caja de cambios se usa con profusión y la del Corsa GSi no es de las que enamora, pues a pesar de su tacto recio tiene unos recorridos algo excesivos. La agilidad y estabilidad del conjunto nos hará pasar por alto este detalle y la neutralidad y efectividad con que admite un trato al ataque hace que se pueda circular muy rápido. El ESP no es desconectable, y a veces tarda incluso demasiado en entrar en acción debido al ritmo que se puede conseguir. 



Los consumos en conducción deportiva no superan los 10 litros independientemente del ritmo que imprimamos, demostrando que la potencia disponible es real y que los desarrollos están acertadamente elegidos.

El Opel Corsa GSi 1.7 CDTI tiene una factura final de 16.775€, y si le sumamos los extras que equipaba la unidad de pruebas hay que añadir 2.000€ más. Al pensar en el principal rival sin duda alguna hay que hablar del fenomenal Seat Ibiza FR TDI. La balanza queda entonces totalmente descompensada ya que el modelo español es un hueso demasiado duro de roer que monta el tremendo motor 2.0 TDI CR de 143CV, con lo que sus prestaciones y comportamiento están en otra liga. Además a igualdad de equipamiento su precio es de 18.220€.

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