Volkswagen Golf R, deliciosa madurez

Volkswagen Golf R, deliciosa madurez
Volkswagen Golf R, deliciosa madurez
Un chasis redondo con tracción integral, una potencia que flirtea con los 300CV y una puesta a punto perfecta vestida con una elegante carrocería conforman el Golf más rápido, potente y caro de la historia, el R.
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Hablar del Volkswagen Golf y su matrimonio con las siglas GTI nos traslada a la historia viva de la automoción moderna, todo un mundo de sensaciones de conducción al alcance del gran público, pero para los adictos a las emociones fuertes, la casa germana ha creado una “raza” superior, el súmmum de este icono rodante que luce a gala el ser la versión más extrema del popular compacto alemán, el Golf más rápido, potente y caro de la historia, el Volkswagen Golf R.
Y además ahora sí podemos asegurar que se trata del mejor Golf de todos. La anterior generación del Volkswagen Golf R, llamada R32, acusó en exceso la abultada diferencia de precio que existía con el GTI, a lo que había que añadir la falta de carácter y agilidad de su motor V6, que consumía como una bestia debido a sus más de 3 litros de cilindrada, todo lo cual hacía que resultase más lógico comprar un Golf GTI V. ¿Estamos ante la misma tesitura con el Golf R? Definitivamente NO.
Gracias a sus 271 CV dotados de tracción integral, el rey de los compactos puede medirse con lo más granado y deportivo del sector sin miedo a perder ninguna batalla importante, seguro de sí mismo y con la certeza de que su inigualable clase le garantiza un sitio entre los mejores, con su primo el Audi S3 con el que tantos elementos comparte guardándole las espaldas y su contraprimo el Seat León Cupra R, de nuevo con mucho en común, poniendo el toque cheli.

La magia del “Downsizing”
El  “dowsizing” (reducción de cilindrada) le ha sentado de maravilla al Golf R.  El V6 del R32 se quedaba en los 250 CV, mientras que el premiado y optimizado 2.0 TSI aumenta esta potencia en 21 CV y sube el Par de 320 a 350 Nm, lo que permite acelerar de o a 100 en 5,5 segundos en la versión DSG y 5.7 segundos la manual, frente a los 6.5 y 6.2 segundos respectivamente del R32, todo con una velocidad máxima limitada electrónicamente de 250km/h.
Por si esto fuera poco logro, el Volkswagen Golf R es más ecológico y mucho más eficiente, ya que consume 2,2 litros menos que el R32 en ciclo mixto y su sed se queda en 8.5 litros cada 100km. Eso sí, la melodía que emanaba de los escapes del Volkswagen Golf R32, una sinfonía que personalmente me recordaba a los bóxer de Porsche, se ha quedado para el recuerdo, a pesar de que el nuevo R no está mudo y tiene un bonito ronroneo.
Estas prestaciones de infarto se han vestido con un traje de gala en el Volkswagen Golf R, un conjunto perfecto para ser el más elegante en cualquier evento, lejos de apariencias extremadamente deportivas o estilos “tuneros”, el vehículo ideal para quien goza con la discreción y pretende pasar inadvertido entre la manada de TDI´s que pueblan nuestras carreteras con su humeante “tinta de calamar”.

Detalles que marcan la diferencia
Unos nuevos paragolpes más grandes y agresivos con tres cavernosas entradas de aire, unas atractivas luces LED, tanto para conducción diurna integradas en esas hendiduras como para los hipnotizantes faros traseros, y una parrilla de color negro brillante son sus principales señas de distinción, junto con los dos impresionantes escapes traseros tipo tubería por los que emana esa melodía acorde con su carácter, discreta al ralentí y con mucha fuerza al subir de vueltas.
Las llantas de serie, modelo “Talladera”, son de 18 pulgadas y gozan de una estética perfectamente armónica con el coche, pues con un diseño calcado a la de los Audi RS aportan un toque racing perfecto, siendo innecesario acudir a las de19 opcionales. Las pinzas de freno monobloque lacadas en negro brillante con el logotipo “R” muerden unos discos delanteros de 345mm, mientras que los traseros son de 310mm, y aseguran una frenada dosificable y potente.
El interior del Volkswagen Golf R continúa la senda de la sobriedad con acabados de una calidad sobresaliente. En mi opinión los fantásticos asientos deportivos de serie, comunes con el GTI, merecen una mención de honor, pues son de los mejores que he probado nunca: sujetan a la perfección sin restar un ápice de comodidad, como un guante de piel de potro a medida, con lo que se torna banal pensar en montar los baquets opcionales, que además tienen una disparatada factura de 3.285€, o 3.605€ para el cuatro puertas.



La importancia de los detalles en un coche que va a costarnos cerca de 40.000€ es vital, y los acabados en negro satinado y aluminio pulido, los pedales en este mismo metal perforado y goma o el volante en cuero con las costuras grises y la zona inferior achatada con unos mandos perfectamente integrados, contribuyen a crear un ambiente de lujo sentados a los mandos del Volkswagen Golf R, aunque se echa en falta algo más de distinción con sus hermanos de gama, que para algo es “el buque insignia”.

Continuará...

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