Volkswagen Golf R, el summum del GTI

Volkswagen Golf R, el summum del GTI
Volkswagen Golf R, el summum del GTI
Estamos ante un compacto que entusiasma: amplio, deportivo, con acabados de berlina Premium y que se comporta como un verdadero deportivo sin perder un ápice de practicidad ni entusiasmo.
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Tras un primer acercamiento a esta máquina de diversión en estado puro que es el Golf R y a su configuración, veamos que armas equipa para hacer que su conducción esté al alcance de todos y como se comporta gracias a ellas. 

En cuanto al equipamiento tecnológico que afecta al comportamiento de este súper Golf no podemos pasar por alto dos complementos opcionales totalmente imprescindibles. El primero es la increíble caja de cambios DSG con levas en el volante (1.760€), el mejor aderezo para disfrutar de la conducción deportiva y una gozada por confort y agrado de uso en ciudad. 

El otro es la suspensión adaptativa DCC (895€), que por desgracia también es opcional pero que resulta fundamental para gozar de un plus de comodidad frente a la dura suspensión de serie cuando el pavimento se encuentra en mal estado o viajamos con los niños a bordo.En esa tesitura el hecho de contar con tracción integral tipo Haldex es un plus de seguridad para el Volkswagen Golf R que siempre se agradece. 

Esta transmisión envía toda la potencia al eje delantero en condiciones normales, pero puede pasar hasta el 100% del par al eje trasero cuando las circunstancias lo requieran de manera automática e instantánea, y aunque no resulta tan eficiente ni satisfactoria como las Torsen, que envían un flujo continuo a las ruedas traseras, el resultado es espectacular por la motricidad que otorga al Golf más prestacional.

La prueba de conducción de este deportivo de raza la llevamos a cabo en un viaje al norte con carreteras de todo tipo, con abundancia de curvas lentas entrelazas con tramos rápidos, el escenario ideal para buscar el límite al Golf R y comprobar todas sus virtudes y sus pequeños contras. 

Un peso de 1.446 kg es el primer factor que nos llama la atención, y a pesar de que los ingenieros de Volkswagen barajaron el uso de aluminio y fibra de carbono para reducir el peso, los encargados de los costes les pararon los pies. A pesar de ello, y gracias a la competencia de la tracción total, las reacciones son muy deportivas, aunque demasiado perfectas en algunas ocasiones.
Sensaciones comedidas
Y ese es otro de los problemas del Golf R, es un coche tan fácil de conducir que su conductor puede llegar a echar en falta más sensaciones. Ala salida de las curvas lentas la tracción total se muestra en toda su intensidad y permite salir catapultados a gran velocidad con toneladas de adherencia, algo que hace que el Golf R sea mucho más neutro y equilibrado que el GTI o el Scirocco R, ambos con tracción delantera.
 Sin duda gracias a ello la capacidad de aceleración es muy elevada pero por el contrario los más de 180 kilos de sobrepeso que supone este sistema Haldex restan agilidad a este compacto, lo que hace que al compararlo con el Seat León R de la sensación de que sus prestaciones son mucho menores que lo que dicen los números. Circunstancia que además eleva el consumo en conducción deportiva hasta niveles de 20 litros a los 100 sin despeinarse.

No es por el motor, que en ambos casos ofrece un empuje exquisito y prácticamente el mismo rendimiento, sino que en el Golf R el chasis trabaja tan bien que puede resultar demasiado progresivo y lineal, haciéndonos añorar algún tipo de patada contundente y sensaciones más racing a sus mandos. Eso sí es mucho más apto para todo tipo de conductores y exige menos “manos” al que lo conduce para circular mucho más rápido y seguro con el mínimo esfuerzo.
En esta impresión también influye el gran aislamiento acústico que presenta la cabina, ya que al mitigar tanto el deportivo sonido del escape que sí apreciarán los viandantes, se reduce el nivel de sensaciones del Volkswagen Golf R considerablemente. Nos encontraremos con la necesidad de circular continuamente con las ventanillas bajadas para apreciar el bramido de los escapes, la mejor partitura para complementar el silbido del turbo soplando a pleno pulmón.
Practicidad absoluta
Para rizar el rizo de la elegancia y la practicidad, y a diferencia de rivales como el Ford Focus RS (35.000€) o el Renault Megane RS (29.270€), el Golf R se puede convertir en un coche para la familia si se pide con 4 puertas (630€ de sobrecoste), una opción que lo convierte en un verdadero capricho para Padres abnegados. Un automóvil perfecto para la rutina del día a día que querrás conducir todos los días, un producto redondo.
Estamos ante un compacto que entusiasma: amplio, deportivo, con acabados de berlina Premium y que se comporta como un tracción delantera de motricidad infinita, con una dirección precisa como un bisturí gracias a los 35 Kg. ahorrados en el motor, una frenada contundente y dosificable y un paso por curva de infarto al nivel de los mejores deportivos de tracción integral con total aplomo, ¿se puede pedir algo más?

Los 37.000€ en los que comienza la tarifa del Golf R, casi 8.500€ más que el GTI, serán una barrera de difícil justificación para muchos, y a la factura final hay que añadir los extras imprescindibles ya comentados: cambio DSG (1.760€), y suspensión adaptiva DCC (895€) como mínimo.

Y eso por no mencionar el equipamiento de lujo que puede incorporar GPS (785€), llantas de 19 pulgadas (695€), sensores de parking con cámara trasera (730€), baquets (3.500€)… con lo que superar los 42.000€ es pan comido, y ahí reside su último y más convincente inconveniente. Las cosas buenas siempre se pagan, ¿pero tanto?

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