Yamaha X-Max 250, la herramienta ciudadana

Yamaha X-Max 250, la herramienta ciudadana
Yamaha X-Max 250, la herramienta ciudadana
La tercera versión del scooter más atractivo de Yamaha, el X-Max 250, ha sido revisada en más de 600 puntos para seguir ofreciendo un comportamiento ejemplar, una capacidad de carga asombrosa y una imagen cuidada y elegante llena de dinamismo.
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La propuesta media entre los scooters de Yamaha es un vehículo ciudadano con el que el 90% de los conductores tendrán más que suficiente para todo tipo de desplazamientos urbanos e interurbanos, disfrutando además de mucha agilidad en tráfico puro. Su salida en semáforo es muy buena, su estabilidad es un valor a toda prueba y su frenada es potente y dosificable, lo que unido a una fantástica comodidad y a una gran capacidad de carga hacen de la X-Max 250 un arma casi imbatible una vez enfrascados en la faena urbana.

La Yamaha X-Max 2011 cuenta con una nueva cúpula, una nueva e impactante instrumentación y una apariencia mucho más similar a su hermana mayor, la codiciada T-Max500. La pantalla, el frontal y la instrumentación ya no giran con el manillar, lo que ha mejorado el tacto de la dirección en carretera abierta, dado que ha reducido su sensibilidad al viento. Entre los cambios estéticos está el reposicionamiento de los intermitentes en el escudo, pero es una pena que se hayan perdido los antiguos cubremanos que permitían tener las extremidades a buen recaudo.

La parte ciclo mantiene el diseño del chasis que le otorga esa tremenda fuerza al  bastidor de la X-Max 250, aunque ha ganado un 30% de rigidez y se acerca a los valores de scooters mayores, lo que unido a la flexibilidad de la nueva suspensión y la estupenda estabilidad del neumático delantero de 15 pulgadas y al buen agarre del trasero de 14 pulgadas hacen de su conducción un ejercicio muy placentero, ahora más confortable y estable y sin nada que envidiar al Piaggio Beverly.

Si a esta configuración unimos un equipo de frenos compuesto por un disco mordido por pinza de doble pistón de 267 mm en la rueda delantera y otro simple de 240 mm en la trasera que funcionan adecuadamente a pesar de que pueden parecer justos, nos encontramos con un scooter seguro y muy manejable que transmite una enorme confianza. Máxime si optamos por la versión disponible con ABS, aunque resulta una pena no disponer de frenada combinada.

Más deportiva y funcional

Esta nueva versión de la X-Max conserva todas las características ciudadanas que le han hecho tan popular como son su cómodo y amplio asiento doble, las buenas agarraderas para el pasajero, que viaja con reposapiés propios, un compartimiento debajo del asiento con capacidad para dos cascos, uno amplia guantera con llave, y un cúpula que permite estar protegido todo el año. El asiento es ahora bastante más estrecho, como la carrocería a la altura de las piernas, lo que permite llegar al suelo con más facilidad a los conductores más bajos.

La Yamaha X-Max se fabrica en España, en la factoría de Palau de Plegamans, y a pesar de que de las 300 unidades diarias 100 se quedan en España, la lista de espera para conseguir una ya es larga. El precio de la versión de 125c.c es de 3.949 euros y la versión de 250c.c se va a los 4.599 euros, una cifra considerable que tiene su mayor enemigo en la Honda Silver Wing de 400, que con las ofertas vigente se queda muy cerca de los 5.000 euros y se posiciona un escalón por encima.


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